sábado, 6 de diciembre de 2014

GERMANY!




La Campanilla de los regalos.




Después de la cena de Nochebuena, los niños esperan impacientes el momento de abrir sus regalos. Cuando suena la campanilla -que está colocada detrás de la puerta cerrada del salón- los chavales salen escopetados. Debajo del árbol se encuentran sus presentes, pero sólo podrán desempaquetarlos cuando terminen de cantar «Stille Nacht, heilige Nacht» (Noche de paz).  

FROHLICHE WEIHNACHTEN!





Alemania es el país que, según se cuenta, vio nacer el árbol de Navidad allá por el siglo VIII y como no podía ser de otra manera, los abetos adornados conquistan plazas y hogares en todas las ciudades durante el mes de diciembre.

Para más información:  https://plim493.wordpress.com/category/alemania/

Las Tarjetas Navideñas.

La costumbre de enviar mensajes navideños se originó en las escuelas inglesas, donde se pedía a los estudiantes que escribieran algo que tuviera que ver con la temporada navideña antes de salir de vacaciones de invierno y lo enviaran por correo a su casa, con la finalidad de que enviaran a sus padres un mensaje de Navidad. En 1843, W.E. Dobson y Sir Henry Cole hicieron las primeras tarjetas de Navidad impresas, con la única intención de poner al alcance del pueblo inglés las obras de arte que representaban al Nacimiento de Jesús. 

 


En 1860, Thomas Nast, creador de la imagen de Santa Claus, organizó la primera venta masiva de tarjetas de Navidad en las que aparecía impresa la frase “Feliz Navidad”.

Los Himnos y Villancicos.

Los primeros villancicos que fueron compuestos por los evangelizadores en el siglo V con la finalidad de llevar la Buena Nueva a los aldeanos y campesinos que no sabían leer. Sus letras hablaban en lenguaje popular sobre el misterio de la encarnación y estaban inspirados en la liturgia de la Navidad.
Se llamaban “villanus” al aldeano y con el tiempo el nombre cambió a “villancicos”. Éstos hablan en un tono sensible e ingenioso de los sentimientos de la Virgen María y de los pastores ante el Nacimiento de Cristo. En el siglo XIII se extienden por todo el mundo junto con los nacimientos de San Francisco de Asís.
El famoso “Stabat Mater Speciosa” es atribuido a Jacopone Todi (1230-1306) “Adeste Fideles” data del siglo decimoséptimo. Pero, estos aires populares, e incluso palabras, deben de haber existido desde mucho tiempo antes de que fueran puesto por escrito.Losvillancicos favorecen la participación en la liturgia de Adviento y de Navidad. Cantar villancicos es un modo de demostrar nuestra alegría y gratitud a Jesús y escucharlos durante el Adviento ayuda a la preparación del corazón para el acontecimiento de la Navidad.  

Los Pesebres, Belenes y Nacimientos.

En el año 1223 San Francisco de Asís dio origen a los pesebres o nacimientos que actualmente conocemos, popularizando entre los laicos una costumbre que hasta ese momento era del clero, haciéndola extra-litúrgica y popular.


La presencia del buey y del burro se debe a una errónea interpretación de Isaías 1, 3 y de Habacuc 3, 2 (versión "Itala"), aunque parecen en el magnífico "Pesebre" del siglo cuarto, descubierto en las catacumbas de San Sebastián en el año 1877.

Adviento en Alemania.


Una fiesta tan ceremonial como la navidad no puede estar ajena al "calendario de Adviento" que representa el tiempo de espera al 25 de diciembre, día en que se rinde homenaje al Niño Jesús y ser comparte en familia la cena de Nochebuena. Los calendarios de Adviento (también llamado Adventskranz) están marcados por un mensaje de peregrinación que se comparte cada día antes de la fecha central.

Tradiciones navideñas en Alemania

Estos calendarios son unas cajas decoradas que llevan una especie de ventana donde aparece cada día del mes hasta el número 24. Con el paso de cada día se van abriendo las mismas y podemos ver las imágenes que hay dentro, siendo cada imagen de una escena que representa la navidad. En Alemania esta tradición es tan importante como hacer el muñeco de nieve en Estados Unidos o comer turrón en España.

Noche vieja.

Los alemanes despiden el año viejo brindando en honor a San Silvestre, y reciben el año nuevo con petardos y fuegos artificiales que pretenden ahuyentar a los malos espíritus. Cuenta la tradición que es costumbre dejar en el plato, hasta después de la medianoche, algunos restos de lo que se haya cenado, como una forma de asegurarse una despensa bien surtida durante el año siguiente.