Los alemanes despiden el año viejo
brindando en honor a San Silvestre, y reciben el año nuevo con petardos y fuegos artificiales que
pretenden ahuyentar a los malos espíritus. Cuenta la tradición que es costumbre
dejar en el plato, hasta después de la medianoche, algunos restos de lo que se haya cenado, como
una forma de asegurarse una despensa bien surtida durante el año siguiente.
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