Después de la cena de Nochebuena, los niños esperan impacientes el
momento de abrir sus regalos. Cuando suena la campanilla -que está colocada
detrás de la puerta cerrada del salón- los chavales salen escopetados. Debajo
del árbol se encuentran sus presentes, pero sólo podrán desempaquetarlos cuando
terminen de cantar «Stille Nacht, heilige Nacht» (Noche de paz).
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